Poemas inéditos de Gabriel Silva
GABRIEL SILVA nace en Santiago en 1974. Es Ingeniero. Fue Becario del Taller de la Fundación Neruda en 1996. Obtuvo Mención Honrosa en el Segundo Concurso Iberoamericano de Poesía 2004, de la Municipalidad de Temuco, en el marco del centenario del natalicio de Pablo Neruda. Ha sido incluido en la Antología Cantares. Nuevas voces de la poesía chilena , (LOM ediciones 2004). Ha publicado el libro de poesía Números de Reo (Santiago: Calabaza del Diablo, 2004). Los poemas que presentamos a continuación pertenecen a su poemario inédito La casa .
MIEDO
(Un hombre solo
habita una casa sola
su manera de caminar
es electricidad)
La casa es familiar
los pisos flotan y las luces permanecen
a su manera –vacías-
la casa es familiar
como las escaleras (peldaños en movimiento)
súbitamente se vuelven luz
y las ampolletas todas en el primer piso
zigzaguean
la casa es familiar
y el murmullo de otras habitaciones
las de su pensamiento:
horas frente a la ventana
que da al jardín interior
(Se mira a sí mismo
como las amapolas de un jardín interior
electrizadas
en paredes amarillas conductoras)
Cuando los pájaros sangrientos
se meten por las ventanas
y oyes a las paredes amarillas
hablar de ti
es tiempo de gritar
y correr por el parquet
hasta el pensamiento anterior
ves como se suaviza el murmullo
y los pájaros son tan solo
la sombra china de tu destino
piensas que hay una fortuna inagotable
en sentir ese miedo
tu miedo es anterior a la casa
el amarillo de las paredes
no es efecto puramente físico
irradia cierto calor espiritual
la casa es siempre
el reflejo de tu pensamiento anterior
( Transfiere su energía
de un cuerpo
a otro cuerpo vacío)
Quien huye de la casa
quien sueña con puertas abiertas
de par en par
esconde una manera criminal de contenerse
la casa habita su propia huida
y el hombre sube por peldaños
de la contención
su imagen -hojas electrizadas
del jardín interior-
él sueña con puertas de abiertas
para no ser incendiado por las amapolas
habitar una casa
es caer siempre hacia el futuro
II: AMAPOLAS
_ una casa derruida
en su manera de caminar
_ pájaros sangrientos
o el gesto de su última mirada
( cuando el hombre solo dobla por
Juana de Lestonac al parque en otoño
–que es la palabra de cada invierno-
piensa en un parque con amapolas, mientras
a sangre corre por el parquet de
su pensamiento)
_ el ademán de las amapolas
cuando se vuelven fractura
_ toda destrucción
debe ser reinventada inmediatamente
_ derribada la simetría
cada pared se vuelve amarilla y conductor
( toma un café en la dulcería de Bibiana,
son 10 para las 12, llueve.
La simbiosis constante que lo persigue
-el habitar y el ser habitado- cuando su
temor es de una infinita violencia.
Escucha entonces el murmullo del parque
incendiado)
IV Desaparición
1
Hay un cuarto con libros y música
una silla que gira
hay un hombre con modales de libro
que gira en contra sentido / su voz
amarilla
y una mancha en la pared que crece en otoño
las ventanas del cuarto
se abren
y la imagen se retiene
cuando el hombre ha parado de girar
en el cuarto con libros y música
la luz penetra
con una sustancia distinta
al amarillo de su voz
( un reflejo de sombras
en el espejo circular)
y la luz se queda en el rincón
de la pared / muda
2
Si caminas por Juana de Lestonac
y te detienes frente al número 138
un hombre
golpea su cráneo / contra la pared
en el tercer piso
su voz
es el ritmo que domina la obsesión
y si miras con detención
la luz del cuarto
es una mancha de sangre que va creciendo
proporcionalmente
a la desaparición del hombre
hay gestos que no se han ido
puertas / abriéndose y cerrándose a media tarde
vasos / con un cristal
distinto al vacío servidos en la mesa
solía poner un disco
con las variaciones de Goldberg
rasurar su cabeza
dos veces por semana
el gesto es inclinar el cuello
para que la sangre gotee
al ritmo de las variaciones
el gesto es tomar el vaso
sentarse en la mesa como un cristal
distinto al vacío
y lentamente desaparecer.
V Realidad
( Si no profundizo en el hombre
no profundizo en la realidad )
Su disciplina es estar siempre
en el pensamiento
aunque –por lo mismo-
no pueda dormir cada noche
porque la realidad estaba
« fuera de casa, en otra parte… »
quizás / dentro
de las paredes amarillas
todas las llaves goteen
y los libros se incendien
pero ciertas cosas deben manifestarse
la puerta que se cierra
de golpe
puerta y pensamiento
han ocupado su lugar
y se reubica cerca de la ventana
para observar hacia sí mismo
como un hombre sale a caminar
por Juana de Lestonac de noche.