Cyber Humanitatis, Portada
Cyber Humanitatis, Indice
Cyber Humanitatis, Otros Números
Cyber Humanitatis, Secciones
Cyber Humanitatis,  E-mail
©Sitio desarrollado por SISIB Universidad de Chile 2002
 
Cyber Humanitatis Nº 33 (Verano 2005)

 

Presentación del libro Poemas y poetas clásicos ingleses. Geoffret Chaucer a Dylan Thomas. Antología Bilingüe, de Rodolfo Rojo B. Prologo de Federico Shopf.

WILLIAM SHAKESPEARE (1564- 1616): El soneto y el espíritu de la época.

 
 

 

 

El soneto -en su rígida estructura de catorce versos- es apropiado vehículo para la expresión de intensas emo­ciones y conflictos. Esta consideración ha llevado a ver en los sonetos de Shakespeare, aspectos que pueden des­cubrir al hombre envuelto en tantos misterios. De ahí la clásica discusión acerca del destinatario de los poemas, la identidad del mecenas-joven a quien urge contraer matrimonio, el poeta rival que le arrebata la amada, la identificación de la “dama oscura” (“The Dark Lady”), entre otros misterios que tradicionalmente han alejado a atención del texto poético mismo. (y que han llevado a acerbas confrontaciones entre los críticos).

En otra perspectiva, el soneto refleja los cambios y transformaciones que el Renacimiento produce en la In­glaterra del siglo XVI. Surge una visión de mundo en que las tendencias se mueven y entrecruzan; una que conservaba los principios de orden y jerarquía hereda­dos del medioevo, y la otra, que respondía a la evidencia incontestable de conflicto y transformación. La relación era por supuesto, difícil e inestable.

El amor, como expresión máxima de la individuali­dad, cae dentro de esta dualidad como fuente de contra­dicciones. En el mundo de Shakespeare, era a la vez, un ejemplo de armonía cósmica predeterminada, y un centro de conflictos psicológicos y morales. Estos conflictos se vuelve ya en la recuperación de la armonía, como en la comedía, o en la inevitable destrucción de la tragedia. Los valores tradicionales y su contraparte renacentista encuentran significativa analogía en lo social, lo político y lo económico, proveyendo temas para el gran teatro del mundo Shakespeareano.

El soneto llega a Shakespeare recargado de tradición y artificio retórico. Los modelos provenían de Petrarca, quien estableció la forma original, y sus seguidores o imitadores ingleses, tales como Wyatt, Surrey, Drayton y otros. El genio de Shakespeare le permitió revitalizarlo, transformando significativamente el tema -el amor cortesano. En vez de la amada tradicional, Shakespeare sustituye el mecenas-amigo a quien urge contraer matrimonio, a la vez que relega a la amada a un rol subordinado. Este amigo, a diferencia de lo tradicional, estaba sujeto a diversas calamidades, aná1ogas a las de un monarca: era ejemplo de virtud, pero expuesto a los peligros de la adulación, a la sensualidad, a la traición. Shakespeare incluye todos estos factores en el soneto, así coma los explora en sus comedias y tragedias.

Y, finalmente, lc fue posible tratar en un número de sonetos, a una amada, los aspectos negativos de la experiencia erótica, donde la sensualidad junto a un escepticismo intelectual se combinan para llegar a una desintegración psíquica, nunca descrita antes. Asimismo la mutabilidad, la mayor preocupación de la época, pudo encontrar en Shakespeare apropiada expresión. El tiempo, el destructor universal, encuentra el desafío de la experiencia personal y literaria (por ejemplo, en los sonetos dirigidos a una amada morena -“The Dark Lady”-, Se refieren a la más humillante de las experiencias eróticas, la infatuación sexual. Nadie hasta entonces, había descrito la angustia, la ira y el auto-desprecio que esta condición llevaba).

Sonnet XVIII

Shall I compare thee to a summer’s day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimm’d;
And every fair from fair sometime declines
By chance, or nature’s changing course, untrimm’d
But thy eternal summer shall not fade
Nor lose possession of that fair thou owest;
Nor shall Death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou growest;
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

Soneto XVIII

¿Debo compararte con un día de verano?
Tu eres mucho más hermosa y más templada:
fuertes vientos desgarran en Mayo los débiles capullos
y el tiempo del verano tiene tan breve plazo:
a veces brilla fiero el ojo de los cielos
y a menudo se oscurece su dorado aspecto
y a menudo lo bello de lo bello decae, sin perder el
                                                           /ornamento
por el azar o por el curso cambiante de la naturaleza;
pero tu verano eterno jamás se agotará,
ni perderá la posesión de esa belleza que sólo es tuya;
ni podrá jamás la muerte jactarse que entres en su
                                                           /sombra,
cuando en versos eternos perdures en el tiempo;
mientras el hombre respire, y puedan ver sus ojos,
sigue todo esto vivo, y esto a ti te da la vida.