Creación

  • “Fragmentos de Fuego” de Reinhard Huamán Mori

Resumen

Reinhard Huamán Mori (Lima, 1979) Ha publicado el poemario el Árbol [tRpode, 2007]. Bachiller de literatura peruana e hispanoamericana  por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es director de Ginebra Magnolia, recientemente convertida en sello editorial después de una larga trayectoria como revista literaria. Ensayos, traducciones y poemas suyos han sido publicados en diversas revistas, tanto peruanas como extranjeras. Es columnista cultural para el diario peruano Expreso. Los poemas que presentamos a continuación son inéditos.

Palabras Claves

Reinhard Huamán Mori

Abstract

Reinhard Huamán Mori (Lima, 1979) Ha publicado el poemario el Árbol [tRpode, 2007]. Bachiller de literatura peruana e hispanoamericana  por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es director de Ginebra Magnolia, recientemente convertida en sello editorial después de una larga trayectoria como revista literaria. Ensayos, traducciones y poemas suyos han sido publicados en diversas revistas, tanto peruanas como extranjeras. Es columnista cultural para el diario peruano Expreso. Los poemas que presentamos a continuación son inéditos.

Keywords

Reinhard Huamán Mori

 

fragmentos de Fuego

 

 

*

 

Grises son ahora los pelos

que nos cuelgan de

las sienes.

 

el Fuego ha cesado lentamente,

desde dentro.

lo sé por tus extremos blancos

y las esquinas gastadas de tus

huesos

 

por todos tus fragmentos

 

lo sé porque crepitas enroscándote

en la arena, en el humo,

 

arco luminoso

 

por el pérfido sentido de las cosas

en la quietud tu simetría

 

Elocuencia

legítimo desprecio

 

 

 

 

 

*

 

me preguntabas, también, por las señales,

por sus sombras                     

más rugosas —lo sabes— que giba de camello

 

qué significado, sol iridiscente;

si esta pobre piedra que se cae

es la misma cabeza que peinabas

 

que besabas;

 

allí arriba, en el centro

—en la orilla opuesta—

tus canciones abrasaban mis ojos

 

materia ígnea

 

yo te seguía yo te llamaba

 

en el murmullo

o del orden celeste de los vientos,

 

 

 

 

 *

 

Fuego

ídolo muerto o matojo de pelos

 

hoy la luz nos aturdía con sus metales;

sus segmentos de cielo deforme

entre las rocas

 

Blanco

 

Era ese el tiempo que soñábamos,

la edad en la que comíamos con los dedos,

la que perdimos ardiendo como pájaros;

sin saber adónde llegar, de dónde partir,

a qué volver.

 

pero aprendimos…

 

 

 

 

 *

 

he ahí el señuelo de la noche,

en las verdes praderas y en los montes;

yo te buscaba

 

entre las brasas consumidas y dispersas, vagábamos.

Por tus extensas llanuras y tus pedazos de carne

 

Solíamos regresar con el cansancio a cuestas

y el corazón plagado de dicha. Solíamos…

 

ahora la llama se ha apagado,

pero aún compartimos el pan y el agua

entre nosotros.

 

Los días escuecen en los huesos,

 

Bajo la lluvia

 

 

 

 

 *

íleo o carroña primitiva,

¿para qué

 

 

 

 

  *

 

ardemos… Aurora apenas,

 

no somos más que eso,

si acaso columna divina o estaca.

Sal o azufre o mercurio calcinado:

 

etcétera

 

era eso lo que yo pensaba,

 

Fuego.

marasmo celeste.

 

Te recuerdo. Teníamos acaso pocos años,

pero conocíamos muy bien el peso del acero

sobre nuestros afilados cuerpos, sordos como roquedales,

 

rojos aunque obtusos

 

aplastados entre instantes que crepitan

nombres perdidos y escombros.

 

Dime, entonces, quién eres,

si árbol indulgente o flama sediciosa,

 

acaso Fuego?